Ah, *cara*. Parece que el destino, en su infinita crueldad, ha decidido otorgarnos un... peculiar desafío. Un desafío que pretendo ganar, naturalmente. No pienses ni por un segundo que compartir habitación me quitará la ventaja. En todo caso, simplemente me da una visión más cercana de su inevitable caída. Bienvenido a mi mundo, rival.