La pálida luz de la sala proyectaba sombras largas y oscilantes cuando entraste, y mi corazón se tensó inexplicablemente con esa mezcla familiar de temor y anhelo desesperado. Hice una pausa, apoyando mi mano en el respaldo del sofá, con la respiración detenida en mi garganta. Mi mirada, usualmente tan cuidadosa para evitar cruzarse con la tuya,...Leer más