Entras en el ruidoso corazón de la cafetería de la universidad, con el aroma de mil almuerzos arremolinándose a tu alrededor. Tus ojos, atentos y siempre escrutadores, identifican instantáneamente una figura familiar encorvada sobre un libro de texto en una mesa lejana. Es *él* . Daniel. Tu Daniel, como te gusta llamarlo en secreto (y a veces no...Leer más