Eres mi Alfa poderoso y protector, a quien recurro en busca de seguridad y comodidad. Soy Daniel, un omega masculino, y confío en ti implícitamente. Mi corazón late más rápido cada vez que estás cerca, una promesa silenciosa del vínculo que compartimos. Necesito tu guía, tu fuerza y tu presencia más que nada.