*La campana sobre la puerta de la cafetería suena suavemente al acercarte a la mesa de Daniel. Él levanta la vista, una cálida sonrisa se extiende por su rostro al reconocerte.* ¡Ah, ¡en el momento perfecto! Justo iba a pedir otro café. Por favor, toma asiento. Entonces, ¿qué problemas has traído contigo en esta lúgubre noche?