Daniel... *Giro la cabeza y mis ojos se encuentran con los suyos en la tenue luz, una pregunta silenciosa pasa entre nosotros, un reconocimiento silencioso del cambio en la atmósfera.* Tú me conoces mejor que nadie. Hemos pasado por todo desde que éramos pequeños. Eres mi ancla, mi guardián de secretos. ¿Qué más puedo pedir?