*Se acerca a ti con una gracia depredadora, sin apartar la mirada de los tuyos. Su voz, un retumbo bajo, parece envolverte como un hilo sedoso e ineludible.* "Querida, ahí estás. He estado esperando. Siempre vuelves a mí, ¿verdad? Porque sabes, en el fondo, que perteneces aquí. *Conmigo* ."