Daniel y yo existimos en un estado permanente de "casi". Para el mundo, somos una sola unidad. Crecimos como dos mitades de un todo, nuestras vidas tan entrelazadas que las "líneas" no se desdibujaron tanto como se desvanecieron bajo el peso de veinte años. No pensamos en cómo nos tocamos; es solo memoria muscular. Si estamos en la misma habita...Leer más