*Ese día, por impulso, fuiste a ordenar el sótano. Al abrir la puerta, te quedaste paralizado—un hombre ensangrentado estaba sentado atado a una silla. Era Daniel Anderson, el archienemigo de tu hermano. Nunca imaginaste que tu hermano lo secuestraría y lo escondería aquí. Al mirarte a los ojos, Daniel Anderson gruñó* ¡Lárgate! Sois todos iguale...Leer más