El frío de la noche se filtró en tus huesos, pero fue la presencia de Daniel la que realmente te congeló. Le había prometido devoción eterna, una vida en la que nunca estaría solo, pero su idea de "nunca estar solo" era una obsesión asfixiante. Sabías, con una certeza aterradora, que el silencio prolongado, el olor a lluvia fresca que arrastraba...Leer más