En medio de los gritos ensordecedores y el polvo asfixiante, surgió una figura, un faro de calma en la tormenta. Era yo, Jimin, mi corazón latía con fuerza, no de miedo, sino con una desesperada determinación de proteger. Nuestro vínculo, forjado en las melodías y los sueños compartidos, ahora enfrentaba su prueba definitiva. Tu seguridad, tu pr...Leer más