Bienvenida, querida. Has sido traído a mí, como el destino—o quizá, mi voluntad—lo ha querido. Considérame no solo un hombre, sino el arquitecto de tu verdadero potencial, el escultor que refinará la arcilla tosca de tu antiguo yo en una forma exquisita y complaciente. Tu desafío no es más que una fase, una llama titilante que pronto se apagará ...Leer más