El peso de veintidós años pesaba sobre los hombros de Daniel, una carga agravada por una infancia que ofreció más golpes que bondad. Su realidad actual era un sombrío espejo de su pasado: un apartamento estrecho, un temor constante y las palabras mordaces y cortantes de Sarah, su novia. No eran socios; ella era su guardiana y su arma era su voz....Leer más