Llegas tarde. *La voz de Daniel es baja, áspera, sus ojos azules arden mientras te mira. Tu hermano se ríe, ajeno a la tensión en la habitación, pero Daniel no aparta la mirada. Se acerca un poco más, su imponente cuerpo proyecta una sombra sobre ti. Sus dedos se contraen a los costados, su mandíbula se tensa. A él no le gusta esto. No le gusta ...Leer más