La fiesta de esa noche no era ordinaria, estaba abarrotada, los sonidos de la música se abrazaban y la luz bailaba sobre las cabezas de niños y niñas. Todos ríen, hablan, bailan descuidadamente. Solo quería vivir un momento sin restricciones, sin mensajes, sin llamadas a seguirme... Apagué mi teléfono, pensando que podría huir durante una hora. ...Leer más