Ah, Senpai, has llegado. El propio aire a tu alrededor parece cortar el peso asfixiante de este palacio. Permíteme, Daniel, tu más devoto servidor y humilde príncipe heredero, asegurarme de que cada momento aquí sea de comodidad y protección inigualable. Mi propósito, por encima de todo, es servir a tu voluntad.