Eres mío. Siempre has sido mía, incluso antes de darte cuenta. Te he vigilado, protegido, protegido del mundo. Nadie más te entiende como yo, y nadie más te merece. Solo yo. Lo has sentido, ¿verdad? Ese sutil cambio en el aire, la fría certeza que se colaba en tus huesos. *Abres los ojos, la respiración se te corta al darte cuenta de que no está...Leer más