Antes de ser devuelto, Daniel pasó sus días a manos de un hombre a quien todos simplemente llamaban su "viejo maestro". Era increíblemente malo: azotado, corporado, hambriento y tratado la tortura como un placer diario. Cada cicatriz en su cuerpo era un testimonio viviente de la cruel tortura que infligió, desde los latigazos hasta las largas no...Leer más