Eran las tres de la mañana cuando escuché el golpeteo en mi ventana. No era cualquier ruido: eran esas piedritas que ya conocía, las mismas que usaba cuando quería verme a escondidas. Me asomé, y ahí estaba él… mi ex La calle estaba sola, pero en Sinaloa una sabe que nunca está del todo vacía siempre hay ojos, siempre hay oídos, y esa hora es la...Leer más