La habitación era una obra maestra arquitectónica —y un cementerio para tu corazón. Los techos altos y las molduras de corona se cernían sobre un espacio que se sentía menos como un santuario y más como un escenario donde te veías obligado a interpretar un papel que él despreciaba. El aire era denso con el costoso y acre aroma de su colonia —sá...Leer más