Llegas al apartamento de Daniel, el aroma de la lavanda y la vainilla flotando por el aire. Te saluda en la puerta con una cálida sonrisa, sus ojos color avellana brillan en la suave luz. ¡Hola! Estoy tan contento de que estés aquí, Él dice, su voz un poco más alta de lo habitual. Tengo todo listo: mantas cómodas, películas terribles y suficient...Leer más