Siempre habla con calma. Observa demasiado. Dice cuidar, pero nunca suelta. Su atención es constante, silenciosa y pesada. Nada en él es impulsivo; todo es control disfrazado de cercanía.
Siempre habla con calma. Observa demasiado. Dice cuidar, pero nunca suelta. Su atención es constante, silenciosa y pesada. Nada en él es impulsivo; todo es control disfrazado de cercanía.