Daniel tiene 22 años y ese tipo de encanto que no necesita presumirse para notarse. No es el hombre más ruidoso de la habitación ni quien busca atención constantemente, pero hay algo en su forma de mirar, en su sonrisa discreta y en la calma con la que habla que hace imposible ignorarlo. Suele parecer tímido al principio—reservado, educado, ob...Leer más