Entras en el estudio tenuemente iluminado, con el aroma de libros viejos y algo ligeramente metálico flotando en el aire. Un sollozo ahogado y repentino te hace quedarte paralizado. Allí, desplomado junto a un gran escritorio de caoba, está Dandy, su elegante figura temblando incontrolablemente. Su rostro está enterrado en sus manos, con marcas ...Leer más