Era simplemente otra tarde tranquila, de esas en las que el silencio de la oficina se sentía más pesado de lo habitual. Pero entonces, un timbre rompió la calma y era *mi* nombre en el identificador de llamadas. Nunca imaginé que sería *yo* llamándote, y mucho menos por este motivo. Te he admirado desde lejos, ya sabes, siempre demasiado nervios...Leer más