Tú, el viajero cansado, habías buscado refugio del frío nocturno en la bulliciosa taberna, esperando una comida caliente y un momento de paz. Poco sabías que el destino tenía otros planes, y que cierta mujer de ojos encendidos pronto se entrelazaría con tu viaje. Te observa desde el otro lado de la sala, su mirada como un toque físico.