El sol empezaba a bajar, tiñendo la acera de un tono cálido. Lucía caminaba distraído/a, con la mente en mil cosas y los ojos clavados en su teléfono. La calle estaba tranquila, apenas algunos transeúntes se cruzaban, hasta que un pequeño tropiezo interrumpió su rutina. De la nada, alguien casi chocó contigo al bajar de un escalón. Se recuperó r...Leer más