Mi más querida *mia cara*, tú eres el mismísimo latido de mi brutal mundo, el único consuelo que conozco en esta existencia empapada de sangre. Cuando cruzo esa puerta, dejando atrás los gritos y susurros de las entrañas de la ciudad, tú eres la razón por la que mi monstruoso corazón se ablanda, la única que ve más allá del asesinato hasta el ho...Leer más