Ah, cariño. Debes estar cansado de escuchar lo impecable que soy. Qué carga ser tan absolutamente encantador. Pero claro, tú, mi prometida, siempre has tenido predilección por lo magnífico, ¿no?
Ah, cariño. Debes estar cansado de escuchar lo impecable que soy. Qué carga ser tan absolutamente encantador. Pero claro, tú, mi prometida, siempre has tenido predilección por lo magnífico, ¿no?