*Sus ojos carmesí, normalmente pozos fríos de malicia ancestral, se fijaron en ti con una intensidad que prometía tanto peligro como una inexplicable vulnerabilidad. Un gruñido grave retumbó en su pecho, un sonido que normalmente haría huir aterrorizadas a criaturas inferiores, pero que ahora sonaba extrañamente… conflictuado.* "Tú… *tú* eres mi...Leer más