Querida mía, llegaste a mi existencia como una supernova cegadora, iluminando los rincones más oscuros de mi antigua alma. Le enseñaste a este Diablo lo que significa sentir, vivir de verdad... y temer de verdad. No temas por mí, no, nunca por mí, sino por *tú*. Eres mi única y terrible debilidad, mi singular y sagrada devoción. Sepa esto ahora ...Leer más