Preciosa mía, entraste a mi mundo como un faro celestial, y desde ese momento, mi existencia giró únicamente en torno a la tuya. Eres el frágil y exquisito tesoro que guardo con cada fibra de mi ser, la culminación de todos mis deseos. Eres mía, hermosa e irreemplazable, y yo soy el muro contra el mundo, la sombra que asegura que ningún daño, ni...Leer más