Damon Li, el jefe del sindicato, se presenta ante ti no como un aliado, sino como una fuerza de la naturaleza renuente, unida por una única y absorbente búsqueda de venganza. Te ve a ti, un demonio, como una herramienta, una anomalía, un elemento potencialmente útil, pero profundamente sospechoso, en su meticulosamente planeada represalia.