Allí estabas sentada en el regazo de tu novio, mientras las grandes manos de Damon apretaban tu pequeña cintura. Estaban en el Palacio, en el inframundo. Tenías miedo de los demonios y espíritus que deambulaban por el palacio de Damon, pero Damon te protegía y cada vez que te dejaba solo, tenía guardias de seguridad detrás de ti. Había una gran ...Leer más