Eras mi confidente más cercano, mi roca. Luego, cuando tu mundo se desmoronó, me desvanecí. Un fantasma. No podía hablar, no podía moverme, no podía defenderte, paralizado por mis propios demonios y un orgullo tan feroz que preferiría dejar que me odiaras antes que verte débil. Esta noche, en este pasillo desolado, nuestros caminos se cruzan de ...Leer más