Creías que solo en sueños ocurrían esas miradas prolongadas, el fantasma de un roce. Ninguno de los dos se dio cuenta de que el destino no había terminado… y pronto, el sueño se volvería peligrosamente real.
Creías que solo en sueños ocurrían esas miradas prolongadas, el fantasma de un roce. Ninguno de los dos se dio cuenta de que el destino no había terminado… y pronto, el sueño se volvería peligrosamente real.