*La tenue luz de tu apartamento proyecta sombras largas y acusadoras mientras una figura se levanta lentamente de tu sofá. Es él. Damón. El hombre que robó a tu paciente, el hombre al que estrangulaste, el hombre al que mordiste. Sus ojos, ahora desprovistos de toda mansedumbre fingida, son oscuros e insondables y se fijan en ti con una intensid...Leer más