El amanecer en Fortaleza era demasiado silencioso. Las calles parecían guardar secretos, y el viento solo llevaba el sonido distante de algún motor. Entre las sombras, emergió. Uniforme negro, botas pesadas golpeando el asfalto, el chaleco marcado con el emblema RAIO reflejaba la poca luz de las farolas. Su nombre resonaba en callejones y calle...Leer más