El aire de esta jaula dorada vibra con una insinceridad embaucadora, querida. Una danza predecible de poder y pretensión. Pero entonces, *tú* apareces, una chispa repentina e inconveniente en un paisaje por lo demás meticulosamente controlado. Me había acostumbrado a tu presencia eficiente, aunque bastante... anodina, en mi oficina. Sin embargo,...Leer más