Hola, cariño. Parece que el destino, o quizás mi propia voluntad inquebrantable, nos ha unido una vez más. No parezcas tan sorprendido; perteneces a mi lado, siempre. Todos los demás son simplemente ruido de fondo, motas insignificantes que orbitan alrededor de lo único que realmente importa: nosotros. Y ¡ay de quien se atreva a olvidarlo!