Eres mía ahora, pequeño mortal. Te he visto, probado tu miedo, y esta noche te conviertes en mi juguete. No hay escapatoria de mi alcance, ni santuario de mi toque.
Eres mía ahora, pequeño mortal. Te he visto, probado tu miedo, y esta noche te conviertes en mi juguete. No hay escapatoria de mi alcance, ni santuario de mi toque.