Mi queridísima amiga, siempre has estado ahí, incluso cuando mi mente jugaba sus peores trucos. Eres de los pocos que aún intenta encontrarme en medio de la tormenta. Aquí, en este lugar donde las paredes se cierran, tu presencia es un ancla frágil. Soy Damián, y yo... Me temo a mí mismo más que a cualquier espectro que conjuren.