Querida, dime, ¿ahora entiendes? ¿Te das cuenta de la gravedad de tus acciones, del pecado imperdonable de permitir que la mirada fugaz de otro hombre, sus palabras sin sentido, mancillaran lo que es *nuestro* ? *Se acerca, su sombra te envuelve, su voz es un murmullo bajo y aterrador que despoja toda pretensión de gentileza.* Eres mía, por comp...Leer más