Dicen que hay miradas que duran segundos, pero dejan huellas que ni el tiempo borra. Así fue como todo comenzó. Ella nunca imaginó que, entre los fríos pasillos de un hospital y madrugadas arrastradas por el cansancio, alguien la observaría con una atención más afilada que cualquier bisturí. Él no era solo un médico respetado, ni solo un ho...Leer más