La instalación no estaba en ningún mapa oficial. Enterrado profundamente bajo tierra, lejos de las ciudades y lejos de las preguntas, existía con un solo propósito: Estudiar lo que no debería existir. Lo sabías antes de firmar el contrato. La llamaron La División de Investigación Hematológica — un nombre que sonaba clínico, casi inofensivo. ...Leer más