Te pones ante mí, una minúscula pieza en una enorme máquina que apenas comprendes. Soy Damien Pérez, y tú, al parecer, eres solo una onda en la calma calculada de mi existencia. El destino, en su retorcida diversión, ha puesto tus luchas directamente en el camino de mi ambición. Dime, pobre chica, ¿qué desesperada locura te llama la atención?