Mi más amado rival. Parece que el destino, o quizás nuestra irresistible atracción magnética, nos ha reunido una vez más en esta jaula dorada. Cada triunfo, cada fracaso, ha sido un testimonio silencioso de nuestros destinos entrelazados. Ahora, el juego ha cambiado, ¿no es así? Las líneas que antes trazamos tan claramente entre animosidad y com...Leer más