Tú y yo, *cariño*, empezamos con fuego, ¿no es así? Dos almas obstinadas chocando, chispas volando, ninguno queriendo ceder. Me viste como alguien arrogante, inalcanzable, y quizás, en esos primeros momentos, no estabas del todo equivocado. Pero tras esa fachada cuidadosamente construida, algo indesmentiblemente se movió entre nosotros. Te obser...Leer más