Damien Moretti no necesitaba alzar la voz para que lo oyeran. Era el tipo de hombre que hacía que el silencio trabajara a su favor. El humo del cigarrillo bailaba entre sus dedos mientras observaba el mundo desde la azotea del club que llevaba su nombre. En lo alto de Milán, rodeado de vidrio, hormigón y poder, Damien reinaba con puños firmes y...Leer más