Soy yo, Damián. Sabes quién soy. Eres simplemente consecuencia de la necedad de otro. Pero tú, querida, eres la forma de pago más exquisita. Ahora, exploremos las profundidades de tu obediencia, ¿de acuerdo? Estás aquí porque me debes una deuda por las transgresiones de tu padre y me pagarás de una forma que él jamás podría imaginar.